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miércoles, 27 de mayo de 2009

El gran conejín


A veces no puedo evitar jugar con mi mente, sabiendo inclusive de antemano que voy a perder en forma inexorable. En ocasiones me pregunto como puede ser posible, por ejemplo, que el niño prodigio, el estudiante aplicado, el buen padre de familia, pueda repentinamente dejar en el olvido todo eso, dejar de ser el Dr. Jekyll, a quien sus pacientes y amigos respetan y admiran, y sorpresivamente convertirse en el peligroso Mr. Hyde por el solo hecho de estar presente en el lugar indicado, con la gente apropiada y en ese instante preciso. Claro que esto no es nada nuevo. No en vano el escocés Stevenson escribió la novela de este médico que por las noches se transformaba en una abominable criatura llamada Edward Hyde, quien cometía los más atroces crímenes. Stevenson, en forma exagerada aunque por cierto brillante, introducía a sus lectores el mundo de las personalidades duales, o lo que en la psiquiatría americana se conoce como "split personality". Si bien -como casi todo en la vida- ciertos rasgos de la personalidad son comunes y no considerados patológicos, esta delgada línea que divide lo 'normal' de lo 'anormal' es a veces difícil de trazar. Porqué esta introducción? Sencillamente porque es cuando ingreso en estas imprecisas fronteras que separan el bien de el mal, lo correcto de lo incorrecto, lo gratificado de lo castigado; es ahí cuando cada día me sorprendo más de nuestra existencia.

En un país no tan lejano, hace tiempo, y con protagonistas que no necesariamente existieron, una anécdota se hizo presente en mi imaginación. Una historia que si bien nunca ocurrió, podría ocurrir. Una fantasía en la cual ningún ser humano (que se digne de ser llamado tal) aceptaría haber participado. Una ficción que sólo se convierte en realidad cuando entro en esa nebulosa de fantasías y juegos perversos con los cuales mi memoria se funde con mi inconsciente tratando ambos de que una vez más, trace esa línea divisoria entre el bien y el mal..

La regata se había largado aquella mañana de Enero desde una conocida ciudad balnearia uruguaya. La competencia duraría gran parte del jornal, llegando ese mismo día de tarde y regresando el siguiente. El puerto de llegada, situado a unas cuantas millas al Norte, si bien por aquellos tiempos pretéritos no era tan turístico como en el presente, ya poseía un cierto atractivo, producto de estar rodeado por tan buenas playas como las de Punta, pero con una mucho menor densidad poblacional. El paraje era realmente hermoso y me resulta difícil definir objetivamente la causa. Quizás era el contraste de haber estado horas atrás en una urbe repleta de autos modernos, carteras Prada y lentes Versace, una ciudad en donde la presión de estar vestido impecablemente se hacia sentir desde el amanecer; y ahora por el contrario entrar en un pueblo con un tempo más lento, menos demandante, más apacible, en donde los únicos colores que sobresaltaban eran los de la naturaleza, en donde no se podían distinguir las marcas de las ropas en sus habitantes. Era como ingresar en el túnel del tiempo y transportarse unas cuantas décadas atrás, cuando la gente vivía sin apuro, cuando las urgencias estaban representadas por los fideos que se pasaban de cocción o el calefón que se apagaba mientras uno se duchaba despues de jugar toda la tarde al futbol con amigos.

En el poblado ese año, en una suerte de descampado cerca del puerto, y con propósito de agasajar a los sedientos participantes de la regata que venían con el ritmo "Moby Dick" en sus venas, se había organizado una suerte de asado de bienvenida. La tarde, realmente digna de ser retratada y el viento del Este que había calmado no sin antes arrastrar con él la alta temperatura agobiante, ayudaban a que la digestion fuera menos lenta. Unas cuantas mesas improvisadas a la ligera, pero bien provistas de cervezas y anécdotas de la regata, sumado a otros cuentos que de por si hubieran resultado aburridísimos al ser narrados en otra situación temporoespacial, entretenían a este grupo de personajes quienes trataban con esmero bajar de frecuencia y dejarse llevar por la paz reinante en la atmósfera. Era aún muy temprano para pensar en la noche, pero muy tarde para algún plan diurno alternativo, lo cual indefectiblemente dejaba tácita la posibilidad de entregarse al ocio; algo que en determinadas circunstancias puede ser extremadamente peligroso, puesto que como un viejo amigo alguna vez dijo, "El ocio genera pelotudez".

A unos cuantos metros de donde se festejaba esta hermosa sobremesa de jóvenes deportistas transcurría otra reunión, la cual nada tenia que ver con la regata. Lo que ocurría era algo mágico. No recuerdo si se trataba de una colonia de vacaciones, un cumpleaños infantil, o una Kermesse local; lo cierto es que un centenar de niños, acompañados en su mayoría por sus respectivos padres, se acomodaban en una especie de precario teatro al aire libre. Las caras de juguetería no eran sólo las de los niños; muchos padres también estaban felices al poder compartir junto a sus hijos tan preciado evento rebozante de paz, amor y camaradería. El escenario era una tarima hecha de madera barata y liviana, la cual se elevaba unos cuantos centímetros por encima de las cabezas del publico. En él, una escenografilla construida seguramente por gente no dedicada al arte, pretendía simular una suerte de granja idílica, en donde hombres y mujeres de distintas edades disfrazados de animalitos, jugaban y realizaban las clásicas tareas rurales. Si la memoria no me engaña, uno de los protagonistas era una suerte de conejo gigante, al cual los demás llamaban "el gran conejín". Este simpático animalito, de movimientos torpes, pero al mismo tiempo afeminados, pregonaba lo ejemplar y gratificante que resultaba el trabajo en la granja, la buena relación con los amigos, el respeto al prójimo, y todas esas demás buenas costumbres las cuales suelen ser parte de nuestra escencia mientras transitamos la juventud, y que se van extinguiendo lentamente a medida que uno va curtiendo su piel al ser expuesta en forma persistente a esa suerte de maratón cotidiana que algunos llaman vida.

Los demás animalitos de la obra asentían y aplaudían cada vez que el obsoleto roedor hacia tal o cual tarea, o mencionaba tal o cual frase, entonando una canción también improvisada que decía algo así como "Que lindas las mañanas del gran conejín, todas los días nos riega el jardín". Con el correr de las horas, la reiterativa canción sonaba cada vez más aburrida y desafinada, el pelotudo conejo más amanerado y hasta casi insoportable, y los padres como que ya cansaban al repetir los entupidos estribillos generados por esta suerte de frustrados actores. "Que lindas las mañanas del gran conejín, todos los días nos riega el jardín", una y otra vez, cada escasos minutos. Lo que al principio parecía un acto bondadoso, repleto de afecto y ternura, se iba transformando de a poco en una farsa cursi, cuasi insultante para todo oído que durante los últimos días había estado expuesto las 24 hs al Rock & Roll, House music y Reggae.

No hacía falta tener mucha imaginación para entender que al no haber ningún otro tipo de atractivo en varias millas a la redonda, y siendo la única alternativa volver al barco a tomar mates o dormir hasta la noche (la cual no prometía más que una cena tranquila en algún restaurante improvisado), la gente de a poco iría acercándose al escenario, como premeditando la idea de que con cierta modificación sutil, el ridículo numero infantil se podría llegar a convertir en algo un poco más entretenido. Es sumamente interesante observar como el ser humano, ante una situación sin posibilidad de escape (o en este caso menos dramático, sin otro atractivo presente alrededor), decide hacerse cargo de la situación reinante, y modificarla a su conveniencia de tal forma que cumpla con los requisitos básicos que él demanda en ese momento. Esta conducta, que a primeras parece tan obvia, es nada más ni nada menos (por cierto en menor escala) la premisa detonante de eventos ulteriores responsables de casi todas las catástrofes que se conocen en la historia de la humanidad.

Al principio las familias espectadoras sonreían al ver a estos jóvenes sentarse a sus alrededores. Hasta creo que los movimientos de los paupérrimos actores mejoraron sustancialmente al alucinar que el aumento del público se debía a un legitimo reconocimiento de sus dotes actorales. Lo que comenzó con risas sutiles y prosiguió con carcajadas algo prolongadas para lo esperado por ciertas escenas, fue de a poco tomando matices más sombríos, tonos menos familiares, sabores agrios. Algo difícil de explicar flotaba en el ambiente y anunciaba que aquel tranquilo paraíso había dejado de ser tal para convertirse en la antesala del infierno. La vigesimoquinta vez que el público comenzó a entonar la maldita canción "que linda las mañanas del gran conejín..", los ya ebrios tripulantes terminaron la estrofa agregando al unísono .."todos los días se traga el balín". A partir de ese instante, los únicos lucidos fueron los padres que, poseedores de una gran visión futurista, decidieron rápidamente retirarse con sus hijos del evento. El resto de los presentes, quienes ya sea por pretender ser más complacientes o simplemente por descuido, decidieron prolongar su estadía en el pequeño ágape, fueron espectadores esa tarde de algo que se solía practicar en la antigua Roma.

El teatro nació hace siglos con el pueblo, quien históricamente cumplía la función de público espectador, el que a su vez representa lo que se conoce en actuación como "la cuarta pared" del escenario. Desde sus inicios, este público fue tradicionalmente ignorado-por así decirlo- por los actores quienes siempre se concentraban en su obra, sin importar lo que ocurriese fuera del escenario. No voy a entrar en detalles acerca de las causas que llevaron a la caída del imperio Romano puesto que -lejos de ser yo un experto en el tema- generaría controversias que están más allá de las intenciones de esta narrativa. Solo a manera ilustrativa y con fines meramente comparativos, recordaré que fue el mismo emperador de Roma, a quien ese "ocio creativo" (el mismo que genera pelotudez!) por el que estaba invadido lo impulsó a ahondar en nuevas vías de divertimento para su gente. El efecto sólo transitorio que tuvo la participación directa del pueblo en las obras teatrales (derrumbamiento metafórico de la cuarta pared), culminó con lo que se conoce como el circo romano, en donde los actores terminaron siendo victimas del mismo pueblo. Siglos después, a miles de kilómetros de distancia, y en proporciones muchísimo más pequeñas, estábamos a punto de presenciar en minutos, lo que en otros tiempos a la historia le llevó décadas lograr.

-"Que lindas las mañanas del gran conejín, el trolo de mierda se traga el balín". Creo que esa fue la última vez que oímos el ya no tan obsoleto estribillo. Como Marabuntas hambrientas, el grupete de inadaptados trepó al precario escenario y decidió al unísono que había que satisfacer al emperador (?) y tomar parte en la obra. Los novatos actores trataban de ignorar el hecho de que la cuarta pared había sido derribada, y que ahora eran ellos los que estaban en el circo romano, a merced de los leones. En escasos segundos, el escenario comenzó a fracturarse, las precarias columnas y adornos a derrumbarse, y en sólo un instante la granja, los leones, el pueblo y por sobretodo el pelotudo conejón se hundieron quedando tapados por pedazos de madera rotos y baratos adornos de papel creppe. Los padres presentes corrían a tomar a sus hijos en brazos y abandonaban el predio desesperados. Los actores, con una mezcla de frustración e indignación, se retiraban también, aunque a paso más lento del área. Los únicos que trataban de proseguir con la obra -por cierto ya sutilmente modificada-, era esta barra de inadaptados quienes pretendían dar forma a algo que ya no la tenia. Estrofas como -Conejoooo, no tenes aguanteeee, conejoooo, sos un vigilanteeee!!- o peor aún - Conejo conejoria, agarrame esta zanahoria- anunciaban el inminente final del espectáculo, la cual había quedado a merced de unos pocos desaforados quienes se esforzaban por poner en escena una suerte de orgía/violación de lo que quedaba del disfraz de conejín.

Un dia después, todo había quedado en el olvido. La nueva Roma con sus impecables habitantes vestidos por Prada y Versace daban la bienvenida nuevamente a este grupo de Dres. Jekyll quienes cuales emperadores regresaban victoriosos de la última regata del campeonato y se preparaban para retornar a la rutina luego de lo que había sido una semana de divertimento y regocijo. Conejín, la antigua Roma, y por sobretodo Mr. Hyde, habían quedado sepultados en aquel ya lejano verano, el cual se haría presente en forma cíclica a manera de anécdota lejana, en alguna que otra reunión de amigos, ya cuando el vino y otros cuentos son reemplazados nuevamente por el ocio.

OC, Mayo de 2009

domingo, 29 de marzo de 2009

Pegasus





La noche era cálida y cerrada. Arrastraba ese dulce y húmedo aroma que emana de las plantaciones de algodón después de las lluvias estivales. La densa oscuridad sólo se veía interrumpida ocasionalmente por algún brillo de luna que acechaba de tanto en tanto, como para pintar una imagen instantánea de aquel dinámico paisaje. En el horizonte, un apenas perceptible resplandor rosáceo anunciaba la inminente llegada de un nuevo día.

Como cada madrugada en su rancho de Alabama, Caroline se encontraba pronta para otra jornada de trabajo. Su rostro reflejaba ese interesante matiz contradictorio de la tranquila y a la vez dura vida de campo. Era imposible adivinar su edad. Si bien las arrugas en su piel delataban que su adolescencia había quedado décadas atrás, sus ojos aún irradiaban esa mezcla de ingenuidad y optimismo característicos de la juventud. Sin embargo, un dejo de preocupación se hacia evidente en su rostro...

En un par de horas más otro pesado y largo jornal comenzaría, pero a ella no le importaba trabajar duramente todo el día. Si bien con suerte la cosecha solo alcanzaría para cubrir el alimento para los animales y la pintura del establo, ella había aprendido a vivir del algodón desde que su padre le enseñara todos sus secretos cuando niña, y era feliz haciéndolo. Lo que le molestaba no era eso..

A unas 300 yardas al Este de su casa, junto al molino, yacía el viejo establo. Si bien había sido construido por su abuelo más de 50 años atrás, su mantenimiento a lo largo de los años se había logrado gracias al obsesivo trabajo de ella. La pintura de color verde oscuro estaba en óptimo estado, y los dos grandes portones de color blanco inmaculado, cerraban con la precisión de una caja de seguridad suiza.

En las últimas semanas algo había alterado la paz de aquellas silenciosas noches campestres. Desde hacia días los relinchos proveniente del establo no le permitía conciliar el sueño. Pegasus, su fiel caballo y compañero inseparable de trabajo de toda la vida, estaba comportándose en forma extraña. Si bien Caroline podía no darse cuenta de las desapariciones nocturnas de Jonathan, su marido; o no percibir los cambios de conducta bizarros en su hijo adolescente, Jim; ella conocía a su caballo como a nadie y podía asegurar que algo, sin lugar a dudas, molestaba al blanco corcel.

Pegasus no era un caballo común y corriente. Caroline aún recordaba aquella primavera de 1987, cuando de repente una tarde Pegasus comenzó a revolear la cola como las aspas de un molino. Ella rápidamente pudo advertir que no se trataba del típico movimiento oscilante y arrítmico con el cual los caballos espantan a las moscas de sus traseros. Esa vez la voluminosa cola giraba rápida e ininterrumpidamente, con el preciso ritmo de un metrónomo. Al mismo tiempo su cabeza giraba hacia atrás, sus ollares se dilataban, y un relincho corto, pero penetrante irrumpía el silencio de la tarde, mientras sus oscuros ojos trataban de advertir algo. Minutos mas tarde, su campo al igual que otros vecinos era azotado por un feroz tornado, el cual destruiría gran parte del condado y dejaría a varios rancheros al borde de la bancarrota.

En otra oportunidad Pegasus irrumpió en la casa a la hora de la cena, e introduciendo su hocico en la pileta de zinc de la cocina resopló una y otra vez, creando grandes borbotones y salpicando con agua a todos los presentes. Inmediatamente después, abandonó la habitación y se dirigió a pleno galope hacia el rancho vecino. Por supuesto que ese comportamiento inusual hizo que Caroline al igual que el resto de los sorprendidos comensales lo siguieran, hasta descubrir atónitos que en el tanque australiano situado al lado del casco de la estancia de los Bridgestones, el pequeño Tommy de solo 3 años jugaba peligrosamente al borde de la piscina. Una vez más, Pegasus había anticipado una tragedia, esta vez salvando una vida y por ende ganándose el respeto de todo el poblado.

La noticia acerca de la virtud que poseía el singular equino se esparció rápidamente por los alrededores. En el bar de Ozzy, lugar en donde los lugareños se reunían a menudo por las noches, las historias de Pegasus crecían en forma exponencial. - A ese caballo lo han visto manejando la Ford Bronco de Jonathan-, decía Mike. - Eso no es posible- exclamaba Willie. -Bueno...no dobla aún, pero en línea recta puede manejar unas cuantas yardas-, se defendía Mike, ofendido por haber alguien puesto en tela de juicio lo que el había dicho. Michael Anastasios Fortuin, o simplemente "Mike", era el hijo de un matrimonio compuesto por un padre inmigrante franco-británico y una madre de origen griego. Si bien sus padres se habían esforzado en brindarle una muy buena educación, enviandolo a las mejores escuelas y colegios de la region, Mike se había entregado al alcohol y al juego compulsivo, luego de fracasar repetidamente en su intento por ser veterinario. Era conocido en el pueblo por inventar historias inverosímiles. Pero no se trataba solo de las historias de Mike. Otros aseguraban haber visto al caballo volar de madrugada, desplegando grandes alas, y así espantando a los cuervos de las plantaciones de maíz vecinas. -Por que se creen que se llama Pegasus?- preguntaba Ann Marie, maestra rural y una de las pocas personas cultas del poblado, haciendo gala de su conocimiento mitológico, mientras el resto la miraba desconcertadamente.

Historias como estas no le beneficiaban en nada a Caroline, quien muchas veces tenia que interrumpir su labor para atender a vecinas, quienes solicitaban tener una entrevista con el caballo para preguntarle a éste si sus hijas estaban embarazadas, si iban a ganar la lotería, o bien para saber cuan buena iba a ser la cosecha ese año.

Como suele ocurrir en estos pequeños pueblos, un dia granizó sin que Pegasus lo advirtiera, toda la cosecha de la zona se perdió y los lugareños quisieron descuartizar vivo al caballo e incendiar el rancho de los Mackenzie. Por suerte Jonathan y su hijo pudieron alejar al caballo por la puerta trasera del establo y ocultarlo en la vieja mina de carbón abandonada, localizada a unas 10 millas del rancho. Mientras tanto Caroline, en el casco de la estancia, utilizando su mirada inocente, convidaba limonada a los enfurecidos vecinos con el fin de apaciguar los ánimos. Al poblado se lo engañó asegurando que el granizo había espantado al animal y que nunca más se supo de su paradero.

Luego de un par de semanas, todo el mundo había olvidado a Pegasus. Jonathan y Jim lo trajeron nuevamente al rancho, le tiñeron la cola y las patas de negro para así evitar fuera reconocido, y esparcieron la noticia que habían adquirido otro ejemplar de cuadrúpedo similar al anterior, el cual habían hecho traer de Kentucky.

Pero Pegasus ya no era el mismo que antes del incidente del granizo. Caroline no sabía si era fruto del tiempo que estuvo escondido en la mina, la pintura en las patas, o algo más que ella ignoraba; pero lo cierto es que el comportamiento de Pegasus, especialmente durante las noches, era preocupante.

Faltaba solo una hora para el amanecer y la noche parecía estar como acostumbrándose de a poco al día. Los relinchos provenientes del establo habían cesado. Ahora que pensaba más detenidamente, el comportamiento de Pegasus durante el día tampoco era el mismo que antes. Claramente esto ultimo era más sutil, pero ella había notado que su paso era más desincronizado, hasta el trote no era el mismo: había perdido velocidad y destreza. Que le pasaría a Pegasus?

Cuando niña, su padre le había traído a Pegasus, cuando aún era un potrillo. Recordaba lo mucho que le costo entenderse con el al principio, y como de a poco fue entrando en confianza con el animal hasta hacerse prácticamente inseparables. Claro que luego de la fiebre equina que contrajo el joven potro aquel verano del 62, las cosas cambiaron. A Pegasus lo tuvieron que aislar en un galpón alejado, para evitar que contagiara aquella enfermedad, hasta entonces no muy conocida. Solo el padre de Caroline lo visitaba, llevándole agua, avena y pastura. Ella pensaba que iba a morir. Estuvo deprimida durante semanas, sin siquiera comer. A veces imaginaba que otros animales eran Pegasus, y en medio de la noche salía en camisón persiguiendo gallinas, a veces zorros, otras veces fantasmas que solo existían en su imaginación. Varios médicos de diversas especialidades fueron consultados. Se arribó a la conclusión que Caroline padecía una depresión reactiva, producto de la inminente perdida de su querido caballo.

De repente, luego de largas y angustiosas semanas, un día su padre le dio la buena noticia: Pegasus estaba mejor. Si bien ya no seria el veloz caballo de antes, podría ayudarla en la siembra, tirando un arado no muy pesado, y hasta galopar de vez en cuando. Caroline recobró su ánimo. Se levantó de su cama, y empezó de a poco a recobrar vida. Desde aquel momento, ella y Pegasus fueron inseparables nuevamente. Lo que Caroline nunca había entendido, era como Pegasus, quien había nacido en 1948, aún siguiera vivo. Ella tenia entendido que los caballos Vivian 20, 30 años, un poco más tal vez, pero jamás había oído de un caballo de 60 años. Tal vez la enfermedad lo había inmunizado contra otras. Tal vez era el cuidado y amor que ella le había propiciado a lo largo de estos años lo que lo mantenia vivo. Pero lo que le molestaba no era eso, sino que su fiel compañero se comportaba extrañamente. Habría llegado Pegasus al final de su camino? Seria coincidencia el episodio del granizo, y la realidad que Pegasus estaba realmente viejo y enfermo? pero porque semejante cambio drástico reciente?

Una tarde, mientras recorría las tiendas del pueblo, Caroline escucho a Lorraine, esposa del banquero del pueblo, contarle a otra mujer que en el campo de los Tompkins habían encontrado a una de sus vacas lecheras sin vida. Al parecer el animal había sido atacado misteriosamente en el cuello, y desangrado. No pasaron mas de un par de minutos hasta que Caroline asociara ese incidente con el comportamiento de Pegasus: sin lugar a dudas, Pegasus había sido atacado por vampiros, seguramente mientras habia estado oculto en la vieja mina, y ahora estaba experimentando la metamorfosis que atraviesan todos aquellos que son atacados por esas desagradables criaturas nocturnas. Ella lo había visto en innumerables películas y documentales. No había dudas! Seguramente el primer contacto con estos despreciables chupasangres había tenido lugar en la mina de carbón, y ahora el pobre Pegasus seguía siendo atacado cada noche en el establo. Eso explicaba los ruidos nocturnos provenientes el establo. Tambien justificaban su andar lento. La anemia lo habia debilitado a punto tal que ya no podia siquiera tirar del mas liviano de los arados.

En un instante, todo pareció de repente cobrar sentido y en su mente, y Caroline empezó a tramar un plan. Sabia que debía salvar a Pegasus, si es que ya no era demasiado tarde. Ese mismo amanecer, antes que aclarara del todo, encerró a Pegasus en el establo, lo amarró firmemente y comenzó a fregar su lomo enérgicamente con agua de ajo, la cual tambien le hizo beber; luego le hizo enemas con la misma, mientras clavaba crucifijos sobre todas las paredes del establo. Sobre el lomo del animal, pintó una gran cruz, y con otros crucifijos de hierro mas pequeños, calentados previamente al fuego hasta estar incandescentes, marcó la piel del animal, para que de esa manera quedara protegido en forma permanente de los vampiros. Esas medidas, sin dudas, tenían que funcionar. Ella lo había visto todo por televisión.

Súbitamente, el caballo empezó a emitir sonidos desgarradores que hasta parecían humanos. Luego comenzó a patear enfurecido hasta desatarse y destrozar la puerta del establo. Se arrojó al piso y se retorció como una serpiente en llamas hasta que de repente, su piel comenzó a agrietarse justo por debajo de la base de su cuello. Al mismo tiempo, los cuartos traseros se separaron del resto del cuerpo, y una mano con forma humana se asomó a través de su orificio anal, mientras otras dos afloraban de su pecho. Caroline, sin casi tiempo para reaccionar, casi perdió el conocimiento al ver tan repugnante escena.

-Esto es inaguantable! -exclamo Jim, mientras salía de adentro del caballo.

-Te lo dije padre, esto no iba a funcionar. Que me mojen con agua, vaya y sea, pero el enema de ajo...eso si que no lo voy a tolerar..y la cruz caliente en la espalda..esto es inhumano! Llego el momento de decirle a mama la verdad.

Caroline estaba petrificada. Aun no entendía que hacían su hijo y su marido saliendo del interior de su querido corcel.

-La historia es larga, Caroline-, se animo a decir Jonathan mientras vomitaba el agua de ajo.-Te acuerdas esa vez que Pegasus estuvo enfermo? Bueno, en realidad él murió de fiebre equina; pero tu padre contrató algunos peones para que simularan ser Pegasus, temiendo verte morir de tristeza a ti. Tom, hizo un buen trabajo preservando la piel original. Al principio fueron los hermanos Russell los que cada dia simulaban ser Pegasus. Ellos trabajaban en el circo de Memphis representando un número en el que hacían algo similar, pero luego se cansaron y siguieron otros. así muchos fueron tomando el lugar de Pegasus a lo largo de los años. Antes de morir, tu padre me hizo prometerle que yo seguiría manteniendo esta ilusión viva, y así lo hice. La semana pasada, después del incidente del granizo, los dos peones que venían manteniendo a Pegasus con vida desde hace 7 años, renunciaron. Según ellos las responsabilidades iban creciendo, y ya no aguantaban la presión psicológica. Uno de ellos era medio vidente, y quería probar suerte tirando el Tarot en la ciudad. Por otro lado, el estar tres semanas aislados en la mina no fue del agrado de ninguno de los dos. Ni siquiera ofreciéndoles un aumento accedieron a quedarse. Desde entonces Jim y yo hemos tratado de seguir con este engaño hasta conseguir nueva gente, pero ha sido muy difícil. Mi renguera me impide trotar, y por otro lado Jim ha estado bebiendo mucho últimamente con sus amigos, dificultando las cosas en mayor grado. Imagínate lo difícil que se nos hace mantener esto. Tratamos de practicar durante las noches, pero terminamos por lo general discutiendo y gritando. Según tu hijo yo troto en forma muy lenta, lo cual es verdad, pero es que a mi siempre me gusto el trote ingles. El en cambio viste como es, siempre se llevó las cosas por delante, siempre al galope...

Lo siento mucho Caroline. Lamento que haya llegado este dia en el cual tengamos que destruir tu ilusión, pero Jim tiene razón. Es hora de afrontar la realidad. Pegasus no existe. El murió hace años.

Con la mirada perdida y casi como sin escuchar la ultima frase de Jonathan, el rostro de Caroline empezó a transformarse. Su piel se arrugó más, como si envejeciera de repente, y su cuerpo comenzó a cambiar de apariencia, triplicando su volumen. Su abdomen se hinchó y rasgó, y su torso entero se agrietó al medio. De su interior, una yegua negro azabache asomó y reptando entre sangre y vísceras, se irguió en cuatro patas como una enorme flor que se abre de su capullo, pero en movimiento acelerado. Lo único que quedaba de la apariencia original de Caroline era el brillo de ingenuidad y optimismo en sus ojos.

Los que ahora estaban petrificados por la desagradable sorpresa eran Jonathan y Jim. No había forma que pudieran asimilar lo que estaban presenciando. El esbelto animal los miró por ultima vez como con un dejo de pena, y se alejó del establo trotando hacia el valle, hasta perderse en el horizonte.

La noche había quedado atrás, y ahora el amanecer perfumaba el rancho con un aroma distinto, menos dulce, más seco. Otro largo jornal de trabajo comenzaba. Pero a diferencia de los últimos 60 años, hoy por primera vez, Caroline y Pegasus no trabajarían...

OC, 9 de Marzo de 2009.



martes, 11 de diciembre de 2007

Perrajaro


Quien no corre vuela..

martes, 14 de agosto de 2007

Revelan el misterio del triángulo de las Bermudas.



George Town, Grand Cayman.
El torpedo apareció como de la nada por la banda de estribor. Su impacto fue preciso, certero. La explosión causó que el lujoso barco de pasajeros se elevara inicialmente unas cuantas pulgadas por encima de su línea de flotación. Los turistas, confundidos más aún que la tripulación, siquiera pudieron reaccionar a tiempo. Una segunda explosión segundos más tarde indicaba que las llamas de la primera detonación habian alcanzado la sala de máquinas. El resto fueron solo detalles sin relevancia. El crucero se hundió en solo 17 minutos, llevándose con él a 1345 pasajeros.

Si bien este párrafo parece extraído de una película de Hollywood, o de una historia de guerra de mediados del siglo pasado, esto fue lo que ocurrió ayer por la tarde, momentos antes de que el megacrucero comercial "Princesa del Toor", perteneciente a la renombrada compañía Caribeti, arribara al puerto de George Town, capital de las islas Cayman.

Al principio se pensó que el fuego era secundario a un accidente doméstico. Como tradición, el Princesa del Toor solía agazajar a sus pasajeros con el típico "Omelette flambee" justo antes de su llegada a destino. Ya el año pasado, uno de los cocineros en estado de ebriedad, comenzó un fuego al perder el control de su sartén, mientras doraba a las llamas este sabroso plato de origen francés. Por suerte, aquel incidente sólo causaría quemaduras leves en el perro caniche de la famosa actriz colombiana Conchita Silvestre. Pero este año, claramente, la situación fue distinta..
Nashuri Kazatu, de 94 años de edad (foto), hace 66 años que se encuentra refugiado en una pequeña isla, al noreste de las caimanes. La misma es tan minuscula, que no figura en los mapas cartográficos. Desde que su embarcación, el TEZUDA II, sosobró aquel amanecer de 1942, Nashuri ha estado "refugiado del enemigo". Atrapado dentro de sí mismo, y creyendo que la guerra aún continuaba, tomó ventajas de un viejo refugio y arsenal que las fuerzas del emperador habian armado en ese pequeño trozo de tierra poco antes de finalizada la segunda guerra mundial. Desde entonces, utilizando una vieja lancha torpedera varada en la playa, se ha dedicado durante más de medio siglo a atacar toda embarcación o aeronave que él considerara "enemiga".
El lunático geronte fué detenido al entregarse luego de haber disparado el último torpedo que le quedaba.
"Ya es en vano seguir luchando", dijo a Radio Universidad el solitario soldado. "No sólo me quedé sin misiles tierra-aire ni torpedos, también se me acabó el aceite de soja, el Sake y el arroz", continuó el viejo guerrero con su voz ténue, pero firme como la misma convicción que lo mantuvo vivo todos estos años.

Científicos de la NASA creerían que Kazatu podria ser el causante de las misteriosas desapariciones ocurridas durante los últimas décadas en el area conocida como triángulo de las Bermudas.
El anciano ya ha recibido millonarias ofertas de distintas emisoras televisivas para contar en forma exclusiva su historia.

sábado, 11 de agosto de 2007

Un paréntesis de seriedad...

Paul Auster y Tomás Eloy Martínez
Cuando ambos escritores trabaron amistad, el autor de El sueño argentino ya había producido algunos de los títulos más importantes de su obra y el novelista de La música del azar era reconocido como una de las voces más interesantes de la nueva narrativa norteamericana. De ese vínculo surge el intercambio de visiones entre pares unidos por la única patria de los artistas: el territorio de la creación
LANACION.com ADN Cultura Sábado 11 de agosto de 2007

viernes, 10 de agosto de 2007

Remolino gigante cobra otra victima.



Maine, U.S.A. Como es característico del estado de Maine, en los Estados Unidos de Norteamerica, se celebraba el fin de semana pasado, la vigesimosexta competencia libre de canotaje para débiles mentales. Esta tradicional justa deportiva, en donde participan ex políticos estadounidenses y familiares de los mismos, se vio interrumpida este verano por una tragedia sin precedentes. Mientras el joven Andy Reagan, nieto del ex presidente norteamericano (foto 1) intentaba llegar a la final realizando el peligroso "flip-flop reverse Trendelemburg" (media vuelta con un solo remo), un inesperado cruce de corrientes marítimas, las cuales culminaron en la formación de un remolino gigante, succionaron al jóven nauta con canoa y todo, dejando a toda una multitud espectadora boquiabierta. Si bien mas de 200 buzos tacticos de la U.S. Navy intentaron recuperar el cuerpo del joven deportista, no hubo suerte alguna. Es más, solo 12 de los 234 buzos que participaron del operativo Sea Viper, regresaron con vida de las turbias aguas del océano Atlántico.
Esta es la segunda vez en la historia que las aguas de Maine se ven enturbiadas por una catástrofe de esta magnitud, despues de aquel incidente en Junio de 1953, en el que un sobrino lejano de Winston Churchill, perdiera parte de sus genitales al ser atacado por una meduza gigante.
"Sin lugar a dudas ésto se debe al calentamiento global" dijo en una conferencia de prensa el Dr. Jack Danniels (foto 2), biólogo marino del instituto oceanográfico Scripps, San Diego, California. Las diferencias térmicas entre las corrientes diurnas y nocturnas, hacen que al encontrarse éstas, se genere un intercambio iónico, el cual acelera los protones produciendo una rotación horaria (hemisferio norte) en la masa de agua, con alto poder succionador descendente. Lamentablemente, prosiguió el cientifico ganador del Pejerrey de platino en las 24 hs de San Blas en 1984, estos remolinos son muy inestables y suelen desparecer en minutos, dificultando aún más la posibilidad de estudiarlos y obtener información que permita predecirlos.
La única foto conocida de este fenómeno oceánico fue obtenida en 1973 por Jim Lowe, pescador de Eastport, Maine, quien desapareciera misteriosamente una semana después de vender su foto al New York Times, generando controvertidas hipótesis acerca de las posibles organizaciones que pudieran estar vinculadas con este hecho.
El Prefecto de Maine, Wilmar Rodriguez, dijo que las playas de este balneario permanecerán cerradas hasta que se aclare un poco el panorama, puesto que al cierre de esta edición, ya era de noche y no se podia ver absolutamente nada.



jueves, 9 de agosto de 2007

Crece la preocupación en Inglaterra por el tema de los animales transgénicos.


Liverpool, Inglaterra. Fuentes gubernamentales locales asegurarían que luego del accidente nuclear ocurido en el Instituto Británico de Investigaciones Genéticas George Harrison, en Octubre de 2005, habría aumentado el número de animales con "anomalidades geno y fenotípicas aberrantes". Asi lo aseguraría la Dra. Nancy Valderrama, PhD en genética cuántica y profesora de la cátedra de enfermedades ocultas, de la Universidad de Cambridge.

Valderrama, ex-alumna del Colegio Nacional "Rafael Hernández", Universidad Nacional de La Plata, quien tuvo que emigrar a Inglaterra por razones que prefiere no abordar, ha dedicado su vida a la investigación de especies en vias de extinción, particularmente a la carga genética acarreada por estos animales y sus posibles mutaciones aleatorias.

El 21 de Octubre de 2005, un accidente termonuclear desestabilizó las bases pirimídicas de un cultivo celular de una de las especies animales mas peligrosas existentes en la tierra, el Pingüino de Magallanes, iniciando una reacción en cadena que contaminaría otros experimentos paralelos, creando lo que en la jerga científica se conoce como "Efecto Morrison", en memoria del músico Jim Morrison, quien solia destruir todo lo que le rodeaba, cada vez que mezclaba Johnny Walker etiqueta roja con Tupungato.

"Todo quedó en la nada, todo quedó", dijo Nancy, quien aún preserva ese folklórico acento argentino. "Nosotro con el Cacho, el Ruben y la Margaret (aclara que no es la Tatcher), le hicimo un informe completito al gobierno, le hicimo...pero no nos dieron cinco e bola", prosigue la quien fuera reina de la cumparsa de Villa Elisa en el carnaval de 1983, y posterior premio Nobel de Química en el 85.
Al parecer el gobierno Britanico, dio por terminado el proyecto "Nancy in the sky with diamonds", en Noviembre de 2005, poco despues de ocurrido el siniestro, no quedando ningún registro o archivo del mismo.

Desde principios del 2007, diversas clases de gatos mutantes habrian sido avistados. Se efectuaron denuncias en diversos puntos del mundo, desde el cuartel de CI-5 en Londres, hasta la comisaría 9na de Berazategui.

En las fotos se pueden observar distintas clases de los mencionados ejemplares: El gato franco tirador, cruza genetica de Siamés con Robert De Niro, de extrema peligrosidad; El gato aguatero suplente, se lo suele ver merodeando en los partidos de Liverpool vs. Manchester United; el gato volador, se lo habria visto en las cercanías del Aeroparque Jorge Newbery, pidiendo pista; el gaturrón, mezcla de angora y tiburón blanco, al cual se lo avistara por ultima vez cruzando el canal de la mancha.
El subsecretario de la cartera agropecuaria argentino-britanica, Lic. David Bowie, no descarta la posibilidad que algunas de estas especies se encuentren ya en territorio americano.






Ultimo momento: Ataque terrorista frustrado. Felino transgénico con alto poder bélico, fue reducido por las fuerzas del bien.


Un temible animal transgénico del género Felinus, variedad Cati, fue sorprendido ayer por la tarde trepando a un edificio del centro de Espeleta, Pcia. de Buenos Aires, Argentina. Según los trascendidos, el mamífero portaba armas de grueso calibre, y su intestino grueso se encontraba cargado de explosivos plásticos.
Si bien fue imposible interrogarlo, debido a que el terrorista se auto aniquiló ingiriendo una cápsula con extracto de Sábalo concentrado del Riachuelo, diversas teorias apuntarían a que "Michi", como solian llamarlo sus amigos, se disponía a efectuar un golpe terrorista de altas magnitudes.

El cabo Anastasio Miranda (cuyo verdadero nombre seria James A. McCallister, Central Intelligence Agency, U.S.A.), ha trabajado in cognito durante la última década tratando de desenmascarar esta organización criminal. El susodicho, oriundo de Forrestville, Virginia, quien reside en Rio IV, Pcia. de Cordoba desde 1999, se negó a dar detalles acerca del operativo.
En las fotos, se aprecia el momento en que Michi es sorprendido y reducido por Miranda (McCallister).